lunes, 12 de octubre de 2015

LAS PROVINCIAS PERDIDAS

La verdad es que el mito de los estados con aspiraciones independentistas ha sobrevivido y colmado la fantasía de  virreyes provincianos y de pueblerinos resentidos contra la gran ciudad. No solo pasa en México sino en todo el mundo; sin embargo, en nuestro caso, solo por labor social es necesario  parar el desenfreno mental de adolescentes y analfabetas que plantean la existencia de separatismos regionales en México.
Para empezar en este país no hay un solo estado que cobre impuestos, los impuestos los cobra la federación y los reparte en todo el país, lo cual es muy cómodo para los gobernadores que solo reciben dinero para gastar sin el menor esfuerzo; tampoco existe el estado que pueda sobrevivir con los impuestos que pudiera recaudar por sí mismo; se dice que si el Estado de México considerado el más rico del país se independizara, su estatus económico como nación sería el de un país centroamericano con muchos problemas.
Para independizarse se requiere de sociedades activas políticamente, bien educadas, exigentes y convencidas de los beneficios económicos que obtendrían al separarse del país; eso no existe en la provincia mexicana donde yace en muchos lugares el atraso educativo y cívico de la sociedad. Muchos ni siquiera son capaces de controlar a sus gobernadores ni de organizar a sus municipios, ni de procurarse lo mínimo que exige un país; seguridad. Mucho menos podrían fundar una nación. El hoyo económico del México de hoy son los gobernadores de los estados que no tienen quien los audite y los controle. La crisis de gobernabilidad que vive México es causada por los gobernadores provinciales.
El mexicano culto, informado, exigente, vive en las grandes ciudades y es en estas donde se promueve la integración económica y social de todo el país más que su división, por la simple razón que las ideas separatistas así como los regionalismos  son distractores y manipulación política de caciques locales sobre sus poblaciones ignorantes.  Ni California y Texas que por sí mismas son economías enormes encuentran beneficios reales al separarse de estados unidos por la sencilla razón que su poder reside en formar parte de un todo; así lo entendió Europa y formo la comunidad europea. La misma Cataluña corre el peligro de convertirse en el país más pobre de Europa si logra su separación de España.
La inversión extranjera que llega a los estados es por las ventajas que representa el ser mexicano; por la sinergia que genera el compartir  puertos, universidades, carreteras, recursos humanos calificados, certidumbre jurídica, una cultura común; lo que le da valor a cada región de México es ser parte de México.

Con nuestra historia trágica de haber perdido más de la mitad de nuestro territorio, el plantearse la idea de un estado con aspiraciones separatistas es traición a la patria, traición a México. El valor que tenemos como mexicanos es el que surge de nuestra unidad, de nuestra historia compartida, de nuestra cultura común, de nuestro orgullo de llamarnos mexicanos, del idioma secreto que solo nos pertenece a nosotros y que nadie más comprende, de nuestra música y nuestro arte, de nuestro sentido del humor, de nuestra comida y nuestros sueños.

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