lunes, 12 de octubre de 2015

EL MARICÓN MAS AMADO EN EL PAÍS DE LA DUALIDAD ESQUIZOFRENICA

El mexicano, a diferencia de otros, es muy apegado a lo propio porque lo suyo le habla sin intermediarios directo al corazón. Es en el arte popular donde mejor se refleja de modo masivo el dialogo intimo que se establece entre el mexicano y su creación artística. Y es Juan Gabriel el artista arquetípico de esta característica mexicana del mismo modo que, convertido en un clásico, lo es José Alfredo Jiménez.
El mexicano sucumbe a los intérpretes de su música; pero los intérpretes y autores como Juan Gabriel y José Alfredo trascienden los niveles sociales, las barreras generacionales y  el estatus educativo por la simple razón que poseen el dominio de los códigos arcanos del alma mexicana. Ricos y pobres, cultos y zafios, al filo de las emociones o en la cotidianidad plana, todos respondemos al llamado del arte que nos identifica.
El arte de Juan Gabriel es pícaro y festivo como lo es el mexicano en sus fiestas; pero también es desgarrador y amargo como somos ante la perdida y el olvido. Las canciones de Juan Gabriel son la banda sonora perfecta en muchos momentos de nuestra vida porque los mexicanos reímos y lloramos muy parecido; nos gusta vestir o decorar a nuestro dolor con el mismo entusiasmo que picamos papel de colores para el festejo. Nos gusta despedirnos con una canción y dar la bienvenida bailando. El arte de Juan Gabriel y el corazón de los mexicanos se mueven al mismo ritmo.
Los conciertos de Juan Gabriel están hechos para el gusto barroco de los mexicanos que vibran con la orquestación sinfónica y la densidad coral que acompañan a sus canciones populares. Para muchos los conciertos de Juan Gabriel son la ocasión para cantar y bailar en el fantástico mundo de los colores mexicanos para después decir adiós, llorar y ver lo solos que nos sentimos en nuestro laberinto.
El arte de Juan Gabriel convoca a mirreyes y palurdos, a machos y jotitas, a santos y meretrices, a intelectuales y roqueros; se dice que en su último concierto en Bellas Artes solo la CONAGO reunió a un mayor número de gobernadores. Se sabe que la clase política en México y los narco traficantes también comparten el gusto por Juan Gabriel. De hecho se dice que al momento de capturar a la TUTA una canción de Juan Gabriel fondeaba el ambiente. En este mismo sentido alguien calculo que en un concierto en la vegas, con motivo de las fiestas patrias y del día de independencia, la fortuna de los millonarios mexicanos ahí reunidos representaba el segundo poder económico de américa después de Estados unidos.

Muy pocos pueden hablar directamente al corazón de los mexicanos, y muchos menos pueden hacerlo con la intensidad y exuberancia que lo han hecho José Alfredo Jiménez y Juan Gabriel. Se dice que el mexicano es un pueblo sensible al arte, pero hipersensible ante su propia creación artística. Con lo cual no podemos sino sorprendernos del poder económico y político que acumulan sus verdaderos artistas.

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