lunes, 12 de octubre de 2015

EL CHOLEO PERUANO UN COMPLEJO DESCOMUNAL

La peruana más peligrosa tiene la capacidad de romper autoestimas para siempre, de convocar al desprecio y desangrar con él al contrincante. Es evanescente como el alma pero pegajosa como el sudor de la costa. Siempre está al acecho preparada para degollar a quien se presente. La peruana más peligrosa es asesina múltiple; se mueve como adjetivo, descansa como sustantivo y brinca como verbo. En todo el mundo hispánico, como esta peruana, no hay igual.
El choleo se dice que nació, para no variar, como insulto despectivo de españoles hacia los nativos de Perú o su descendencia. Cholo era el perro más corriente, y cholo el hijo del negro y la india. Cholos eran los depositarios de la mugre, la ignorancia y la pereza, como cholos eran la mayoría en el virreinato del Perú.
Mugrosos ignorantes y perezosos los españoles, odiadores de sí mismos y de los demás, siempre proyectaron sus propias carencias en los conquistados americanos.
En la actualidad el poder inaudito de esta palabra no tiene comparación con ningún otro en la lengua española. El choleo denota odio y desprecio, niega derechos y clasifica en castas, lastima porque es una daga que va directo al corazón de un pueblo que se tambalea en los temas de identidad. Cholear es el acto racista que se ejerce contra la propia raza pues choleadores y choleados pertenecen al mismo universo genético a pesar de las aparentes diferencias étnicas.
Se cholea al recién llegado de provincia, al indígena, a los pobres, al mestizo porque el único acto desesperado que permite sentirse a salvo es la antropofagia por gradación de colores. En el ábside de las pasiones el peruano no putea a la madre ajena como nosotros los mexicanos, sino que cholea en un grito que vuelve al otro perro callejero, espurio, serrano o cholo motoso.
El peruano cholea porque ha sido víctima histórica de la brutalidad colonial y de la oligarquía mestiza como pocos en américa, no porque sea blanco y racista; ha obrado en él lo que en psicología se conoce como identificación con el agresor: choleamos porque hemos sido choleados durante quinientos años.
El peruano como el resto de los sudamericanos busca inconscientemente en la raza una superioridad que nunca ha tenido. La fantasía de ser europeo y conquistador aun domina la mente colonial de muchos en el sur del continente. Los dominados aspiran siempre a ser como sus dominadores, se dice. Tal vez los mexicanos hemos apenas descubierto con asombro este rasgo sudamericano que nos confunde y nos aleja.
La peruana más peligrosa es una simple palabra que tiene el poder de romper amistades, de llamar a la guerra, de sumir en la depresión, de sacar los cuchillos. Puede justificar un crimen e identificar a un presidente. Puede ser un lugar y una industria; Cholibud; o puede referirse a la chola más grande de todos los tiempos: Laura Bozzo.


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